Una tradición saludable
Monday, May 3, 2010
Aunque Amalia Vásquez nunca usa ningún alimento para plantas especial o utiliza herramientas caras en su pequeño jardín, cada año cosecha suficientes tomates para preparar su pollo entomatado, y mucho más.
“En Guatemala, eso es lo que hacíamos, uno come lo que cultiva”, dijo Velásquez, de 34 años, quien comenzó a ayudar en el campo cuando tenía 5 años.
A la vez que inmigrantes de Sur y Centroamérica se mudaron a la área de Chattanooga, trajeron consigo las habilidades que aprendieron cuando eran niños, incluyendo el cultivar lo que puedan de su propia comida.
“Eso fue una de las primeras cosas que noté cuando regresé a Chattanooga en el 2000”, dijo Mike Feely, director del Centro San Andrés, una organización ubicada en el área de Highland Park que ayuda a los inmigrantes. “Quedé fascinado con el número de jardines, todas estas casas, no todas las familias pero la mayoría, tenía maíz, gallinas, calabazas en huertos bien cuidados”.
Y al vivir en área consideradas como desiertos alimenticios debido a la falta de frutas y verduras frescas a la venta, los inmigrantes hispanos están a la cabeza del movimiento de cosechar localmente, dijo Feely.
Al manejar por los vecindarios, es fácil no notar los jardines, los cuales a menudo están escondidos entre flores silvestres y maleza.
La mayoría son parcelas pequeñas con tierra común que los jardineros pasan días labrando por lo menos un mes antes de plantar. Los jardineros no utilizan ningún tipo de fertilizante o compran tierra especial, dijeron.
“Simplemente hay que trabajar la tierra con un pico hasta que sabes que está lista”, señaló Olegario Pérez, quien tiene un pequeño jardín con maíz, tomate, frijoles, cebollas y chiles acomodados sin un orden particular.
Antoinette Pereira, quien enseña una clase de jardinería para hispanos patrocinada por el colegio comunitario Chattanooga State y el gobierno mexicano, se ha sorprendido con el conocimiento y habilidad de sus estudiantes.
“(Durante una de las clases) mencioné que se plantan juntos el maíz, frijoles y calabazas, esa es una manera tradicional en Norte y Sudamérica de cultivar, y ya estaban familiarizados con eso”, dijo.
Pérez mencionó que uno de los beneficios más grandes de cosechar sus propios alimentos es que no tiene que comprar todo en la tienda.
“Si quieres un tomate, simplemente sales y lo tomas, y es de mejor calidad porque lo obtienes directamente de la planta”, dijo.
“Estas son familias que se mantienen solas ... y eso es de lo que se trata la jardinería”, indicó Feely. “Pienso que van a ser una parte crítica de la solución para los desiertos alimenticios”.
CLASES DE JARDINERÍA
* Qué: Aprenda a cultivar vegetales
*: Cuándo: De 9 a.m. a mediodía todos los sábados hasta el 5 de junio
*: Dónde: Jardines del Centro San Andrés, 1918 Union Ave.
*: Información: (423)697-2514