Oportunidades y retos
Friday, April 16, 2010
Muchas cosas han cambiado desde que Nora Amador se mudó al Norte de Georgia hace una década, especialmente el número de inmigrantes hispanos.
“Cuando llegué a Chatsworth, sólo habían dos estudiantes hispanos en toda la clase, incluyéndome a mi”, dijo Amador, de 20 años, estudiante de trabajo social en Dalton State College.
Pero para cuando se graduó en el 2008 habían por lo menos 40 hispanos más en su clase, dijo.
La área del Norte de Georgia ha sido testigo de un rápido crecimiento de la población hispana a partir de los años 80, pero especialmente durante los años 90, según informes del Buró del Censo.
En el Condado de Murray, el número de hispanos aumentó de 136 en 1990 a 4,659 en el 2007, según perfiles estatales y de condados preparados por el Centro Hispano Pew.
En el Condado de Whitfield, donde vive el mayor número de hispanos en la región, la población hispana aumentó de aproximadamente 2,000 a 18,500 de 1990 al 2000, según informes. Para el 2007, los hispanos eran aproximadamente el 30% de la población total del condado de 93,379.
Pero esas cifras podrían estar reduciéndose, según oficiales de la ciudad y habitantes, debido a la mala economía que ha impulsado a que algunos habitantes hispanos abandonen el Norte de Georgia para encontrar trabajo en otro lado.
CÓMO EMPEZÓ
A principios de los años 80, la mayoría de los inmigrantes eran hombres de México que buscaban trabajo en la industria alfombrera, dijo Donald Davis, profesor de sociología en Dalton State y co-autor del libro “Voces de la nueva frontera”.
“Tenías una población de hombres solteros que no necesariamente estaban interesados en la comunidad, en el sentido de que no tenían planes de quedarse”, señaló.
Uno de los factores que cambió eso, explicó, fue la amnistía de 1986, bajo el presidente Ronald Reagan, a través de la cual aproximadamente 1.5 millones de personas legalizaron su estatus.
“Eso facilitó que las personas pudieran hacer planes, sentar raíces, porque tenían estatus legal”, dijo.
Desde entonces la inmigración se ha diversificado, no sólo en cuanto a tener más familias, sino también el número de nacionalidades presentes. Actualmente hay más de 12 nacionalidades provenientes de América Latina, además de India y Pakistán, representadas en Dalton, comentó Davis.
En las Escuelas Públicas de Dalton, los hispanos representan el 67% de la población estudiantil, un aumento del 45% que existía en el año escolar 1999-2000, según oficiales.
Con la llegada de nuevos inmigrantes vinieron muchas nuevas oportunidades para la ciudad, incluyendo la existencia de suficiente mano de obra, la creación de negocios y la venta de bienes raíces, señaló el alcalde David Pennington.
“Los latinos nos ayudaron a continuar siendo el centro de la manufactura de alfombras (y) nos ayudaron a convertirnos en una comunidad más global, la clave del éxito en el mundo de hoy”, dijo.
“Además, los latinos que han estado aquí por mucho tiempo, aquellos que nacieron o se criaron aquí, están muy educados”, dijo. “Algunos de nuestros mejores estudiantes son latinos”.
RETOS PARA EL DESARROLLO
Pero todo crecimiento rápido también conlleva retos.
Claude Nix, un nativo del Condado de Whitfield, dijo que el crecimiento de la comunidad hispana ha llevado a un influjo de inmigrantes indocumentados, lo que ha sido malo para la comunidad y para el país.
“Ha afectado a nuestras escuelas, a nuestros cuerpos policíacos, a nuestros servicios sociales, y no veo ningún beneficio. Y no estoy hablando de la inmigración legal, estoy hablando de los ilegales”, dijo Nix, quien se postuló para la posición de sheriff en el 2008.
“Hemos estados construyendo escuelas para una mayor población, en muchas de las escuelas el 50% de los estudiantes son hispanos y sin duda una gran parte son hijos de ilegales, y claro que los que pagamos impuestos somos los que tenemos que pagar por ello”, dijo.
Pennington está de acuerdo que la inmigración “cambia las cosas totalmente”.
“No estoy diciendo que positiva o negativamente, pero obviamente cuando de pronto hay un influjo grande de inmigrantes, no me importa si son latinos o alemanes, cambia el carácter entero de la ciudad”, explicó.
Aparte de la falta de infraestructura y dinero necesitado para atender una población en crecimiento acelerado, indicó Davis, al principio hubo problemas de prejuicio.
“Algunos dentro de la población anglosajona se sintieron amenazados por la inmigración, que amenazaba sus empleos, y aún hay gente que se siente así”, dijo. “Pero en cuanto a que sea un problema diario, no ha sido el caso desde el 2000”.
Antes de que Amador se mudara a Chatsworth, dice que no sabía que existía el racismo.
“No había cruzado por mi miento que había gente que rechazaba a los de fuera. Te acercabas a otros estudiantes y no dejaban que te sentaras junto a ellos”, platicó Amador, quien es una ciudadana naturalizada.
Pero ahora las cosas son distintas, dijo.
“Hace diez años, no había personas bilingües que te ayudaran a llenar una solicitud en la escuela”, dijo. “Ahora la mayoría de las solicitudes han sido traducidas al español o hay personas que hablan español que pueden ayudarte”.
Aunque la mayoría de los jóvenes como ella hablan inglés y español, y algunos de los miembros de generaciones más jóvenes ni siquiera hablan español, personas como sus padres sólo han aprendido inglés básico y se benefician de la ayuda bilingüe, señaló Amador.
“Siento que las comunidades se han integrado mucho mejor”, dijo.
Un ejemplo de ello, explicó, es un curso de literatura hispana que será impartido por primera vez el próximo semestre en Dalton State.